Raza de perro Bull Terrier

Esta es nuestra guía completa sobre el perro Bull Terrier, una de las razas y mascotas mas queridas por muchos, conoce los cuidados y la alimentación de este perro en nuestra enciclopedia sobre el carácter tanto en la versión estándar como en la “miniatura”, el Bull Terrier es el clásico perro capaz de dividir a los amantes de estos animales: hay quienes lo encuentran fascinante y aprecian su físico compacto, y hay quienes lo encuentran feo, sin términos medios, debido a su cabeza en forma de huevo y a los ojos pequeños y oblicuos. Su difusión es bastante limitada en España, pero en su patria es muy apreciado.

La versión blanca es, sin duda, la más conocida y difundida. Este era el color original; el manto de color comenzó a aparecer a principios del siglo XX. En un Bull Terrier blanco, el manto debe ser unicolor (aunque son admitidas manchas de color en cualquier parte de la cabeza). El Bull Terrier de color puede ser bicolor, negro atigrado, rojo, leonado, y tricolor. Por lo general presenta una especie de estrella blanca sobre la cabeza y blanco en el tórax, vientre, pies y punta de la cola.

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El carácter del perro Bull Terrier

Si su aspecto es el de un valiente luchador, su carácter no se queda atrás. Digno exponente del Terrier de tipo “bull”, ciertamente no es un perro de manada, porque es tendencialmente dominante, con un fuerte temperamento, y ve más a sus semejantes como rivales potenciales con los que competir que como compañeros de juego (una precoz sociabilización puede hacer que llegue a tolerarlos si no es para jugar). Con las personas, en cambio, resulta afable y particularmente gentil. Adora estar en familia, es activo y vivaz, aunque no desdeña la comodidad del sofá; es juguetón con los niños, aunque un poco brusco en sus manifestaciones de afecto (seguramente porque no es independiente y busca con asiduidad la compañía del hombre) y esta considerada entre las mejores razas de perros para niños alérgicos.

Tendencialmente es dulce con todos los miembros de la familia, pero también muy testarudo, y por eso necesita un dueño que sepa manejar tanto su obstinación como su gran sensibilidad, con la adecuada combinación de firmeza y dulzura.

Experiencia vital con un Bull Terrier

Hoy comparto parte de mi vida con Daisy, la Bull de la casa, que llegó de Inglaterra y es nuestra princesita. Ahora tiene dos años y medio, y parte del día lo pasa echándose siestas en casa o, si el sol brilla y hace un hermoso día, en el jardín. Pero no siempre fue así. El cachorro de Bull Terrier puede ser un huracán, un verdadero terremoto. Su ser exuberante no hace la vida fácil al nuevo propietario, sobre todo si es neófito. Mano firme, mucha paciencia y mucho amor ayudan a dar forma a un Bull educado y manejable. La sociabilización del cachorro tiene un papel fundamental en su crecimiento. En cuanto llegó Daisy, la inscribí en un curso donde podía jugar con otros perros y aprender los conceptos básicos de la educación. Definitivamente, el Bull no es un perro de jardín, y no se le puede dejar solo demasiado tiempo, ya que repercutirá en su salud física y psíquica. Sin embargo, una vez se hayan tomado todas las precauciones, el Bull Terrier no sólo se convertirá en un insustituible compañero de vida, sino que será difícil pensar en cambiar de raza.

Bull Terrier en la playa

¿Cómo debe ser un Bull Terrier ideal?

El que lo ama, por lo general, es un cinéfilo ‘evolucionado’, que sabe apreciar el esfuerzo y la maestría de los que han sido capaces de seleccionar, durante tantos años, un perro con una cabeza tan extrema. Me viene a la mente la definición de un colega: ‘se parece a un cuadro de Picasso’. Mi Bull Terrier ideal es un ejemplar potente, pero con el tamaño justo. Yo siempre he preferido los ejemplares que son bastante distintos, sin parecer tosco o rechoncho. La primera característica que llama la atención a simple vista es la cabeza en forma de huevo, única entre las razas de perros. La convexidad del perfil lateral comienza en el margen superior-anterior de la nariz. EL corto, apretado, áspero al tacto y con buen lustre. En invierno puede crecerle una capa de subpelo de textura suave, para terminar directamente en el occipucio, con una curva lo más uniforme y regular posible. Incluso vista de frente, la cabeza debe presentarse bien plena, con el fin de dar la sensación de dos líneas laterales convexas.

Los ojos tienen una forma triangular y son más bien pequeños, muy oscuros, e influencian de manera determinante a la típica expresión de la raza. Las orejas están erectas y no deben ser demasiado grandes. Las extremidades son muy sólidas, con aplomo perfecto. En conjunto, el ejemplar no debe presentar baja la parte delantera. Esta característica, unida a un cuello de buena longitud, da la justa distinción al ejemplar.

El tronco es compacto y muy sólido. La línea dorsal va arqueándose levemente hacia el lomo. La cola es de implantación baja y nunca debe ir enroscada sobre la espalda. El tono muscular debe ser explosivo y, por supuesto, sin nada de grasa».

Cuidados del Bull Terrier

A medida que la selección ha tendido a mejorar su carácter, el Bull no ha perdido el coraje, el instinto depredador y la predisposición a la dominación, por lo que al educarlo hay que tener presentes estas características. Sensible y obstinado, el Bull Terrier no es un perro para todos: el dueño debe ser una persona decidida y firme, atenta a su educación desde las primeras semanas. Con este tipo de perros no se deben utilizar métodos coercitivos ni castigos físicos, inútiles no sólo porque tienen un alto umbral del dolor, sino también porque, debido a su sensibilidad, pueden llegar a cerrase en sí mismos o reaccionar con la misma fuerza, perdiendo toda estima a su dueño. Los encuentros con sus semejantes deben ser siempre evaluados atentamente, ya que, a pesar de que no se escucha que un Bull quiera pelear con todos los perros con los que se encuentra, un dueño responsable debe tener en cuenta que no tiene a su lado un Beagle o un perro Caniche.

Dentro de la guía de cuidados, recomendamos la lectura sobre los mejores alimentos para perros cachorros, ideales para el Bull Terrier para que tengas en cuenta en la alimentación diaria.

Bull Terrier miniatura

bull terrier miniatura

El Bull miniatura no es más que un Bull en versión reducida. De hecho, el standard es idéntico para las dos variedades, excepto por la talla, que no debe ser superior a 35,5 cm. Sus orígenes están probados por documentos oficiales que confirman su presencia desde el siglo XIX, cuando se acostumbraba a cruzar Bulldogs y Bull Terriers de tamaño más pequeño de lo normal. Estos perros, de peso entre 9 y 12 libras, se empleaban en el rattíng, es decir, como cazadores de ratones. Inmediatamente después de la 1 Guerra Mundial, el miniatura vivió un periodo muy difícil, por lo que, en 1918, la raza fue retirada del Kennel Club Breed Register. No obstante, algunos apasionados continuaron con su selección, hasta la fundación, en 1938, del Miniatura Bull Terrier Club. Las líneas de las dos variedades se dividieron completamente el 1 de enero de 2012, cuando la FCI declaró como raza aparte al Bull Terrier miniatura. Por ello, las dos variedades tienen ahora dos standards diferentes (el número 11 para el Bull propiamente dicho y el 359 para el miniatura).

Fuerza muscular y resistencia física

El Bull Terrier es un animal naturalmente sano, robusto y resistente. Su fuerza muscular y su resistencia son legendarias, pero también su alma y fiabilidad con las personas que tiene a su alrededor (normalmente). Entre las principales patologías que le pueden afectar está la sordera congénita, sobre todo en los ejemplares blancos y albinos. Estos animales, por la falta de pigmentación, son más sensibles a enfermedades dermatológicas y a fotosensibilidad (erupciones en la piel, dermatitis y piodermitis). Ha habido casos de patologías renales (PKD, es decir, la enfermedad del riñón poliquístico}, que se pueden detectar a través de un test genético.

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