¿Como hacen los Gatos para volver a casa?

En distancias cortas, cada gato tiene una excelente memoria visual, ayudada, al aproximarse a su casa, por los olores familiares. ¿Pero, cómo se las arregla un gato para tomar la dirección correcta, cuando deliberadamente lo alejan varios kilómetros de su territorio y su hogar? Primero de todo ¿eso es posible? Hace unos años, un zoólogo alemán tomó prestados una serie de gatos, cuyos dueños vivían en la ciudad de Kiel. Los colocó en cajas tapadas y los condujo dando muchas vueltas por la ciudad, tomando una ruta serpenteante para confundirlos todo lo posible. Luego condujo unos kilómetros fuera de la ciudad hasta un campo en el que habla instalado un gran laberinto. Ese laberinto tenía un área central cubierta, con veinticuatro pasajes que salgan de allí.

Mirados desde arriba, los pasajes se abrían como un abanico, como puntos del compás, a intervalos de quince grados. Todo el laberinto estaba cerrado, de manera que la luz del sol o de las estrellas no pudiera penetrar para darles pistas de orientación a los gatos. Entonces colocó por turno a cada gato en el laberinto y les permitió que dieran vueltas hasta elegir el pasaje de salida. En un significativo número de casos, los gatos eligieron el pasaje que señalaba en dirección hacia sus casas.

gatos volviendo a casa

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Los gatos pueden predecir los terremotos

La respuesta más breve es: sí, pueden hacerlo, pero todavía no estamos seguros de cómo lo hacen. Pueden ser vibraciones de la Tierra a las que ellos son muy sensibles y que nuestros instrumentos no detectan. Se sabe que los terremotos ocurren en forma gradual, más que en un súbito y masivo temblor. Puede ser que el gato tenga un sistema de alerta más avanzado.

Una segunda posibilidad es que respondan al dramático aumento de la electricidad estática que aparentemente antecede a los terremotos. En los humanos también hay respuesta a esos cambios, pero es más vaga e inespecífica. Hablamos de tensiones o palpitaciones en la cabeza en tales ocasiones, pero no podemos distinguir esas sensaciones de las que sentimos cuando tenemos un día de tensiones en el trabajo o quizá cuando estamos por resfriarnos. Entonces no podemos descifrar las señales en forma exacta. Y todas las probabilidades son que los gatos sí pueden hacerlo.

terremotos con gatos

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Dueños de gatos tienen menos stress

Esta puede parecer una pregunta extraña, pero hay una gran cantidad de evidencias para probar que tener un gato es bueno para la salud. Y hay cierto consuelo para los dueños de mascotas, criticados a menudo por “ensuciar el medio ambiente con sus animales”, al saber que los anti mascotas mueren mucho más jóvenes que ellos.

Hay dos razones para eso. Primero, es sabido que el amistoso contacto físico con los gatos reduce activamente el stress en sus compañeros humanos. La relación entre el ser humano y el gato es tocante en los dos sentidos de la palabra. El gato se frota contra el cuerpo de su dueño y el dueño acaricia y toca la piel del gato. Si esos dueños son controlados en un laboratorio para hacer un test de sus respuestas fisiológicas se descubre que su sistema corporal permanece marcadamente calmo cuando comienza a acariciar a su gato. Cesan las tensiones y el cuerpo se relaja. Esa forma de terapia felina se ha probado prácticamente en un número de casos agudos, en donde los enfermos mentales han mejorado sorprendentemente, después de que les permitieron estar en compañía de gatos domésticos. Todos nos sentimos, de alguna manera, calmados por la simple y honesta relación con el gato.

gatos en casa

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¿Por que dicen que el gato tiene 9 vidas?

La elasticidad y la resistencia del gato lleva a la idea de que tiene más de una vida, pero la razón de atribuirle nueve vidas, en lugar de cualquier otro número, ha intrigado a mucha gente. La respuesta es muy simple. En la antigüedad, el nueve era considerado un número especial de la suerte, porque era la “trinidad de trinidades” y por lo tanto ideal para el “afortunado” gato.

Por qué decimos llueven gatos y perros

Esa frase se volvió popular varios siglos atrás, en la época en que las calles de los pueblos y las ciudades eran angostas, inmundas y con drenajes pobres. Habitualmente las tormentas fuertes producían inundaciones torrenciales que arrastraban a una cantidad de gatos y perros medio muertos de hambre que andaban merodeando por allí. Después de que terminaba el aguacero, la gente salía de sus casas para encontrar los cadáveres de esos infortunados animales y los más crédulos creían que esos cuerpos habían caído del cielo y es por eso que literalmente llovían gatos y perros.

Una descripción del impacto de una severa tormenta en la ciudad, escrita por Jonathan Swift en 1710, apoya ese enfoque: “Ahora por todas partes crecía el torrente de agua y se llevaba sus trofeos al pasar perritos ahogados, sardinetas podridas, verduras, gatos muertos.”

Algunos clasicistas prefieren una explicación más antigua, sugiriendo que la frase deriva de la palabra griega catadupa: catarata. Si llueve a torrentes, como una catarata, el dicho “llueve catadupa” pudo convertirse en: llueven gatos y perros.