Cómo evitar los mareos de un perro en el coche

Usted está disfrutando del paseo en coche de cada domingo, pero es evidente que su perro preferiría estar en tierra firme ya que sufre mareos al viajar en auto. Su estómago ruge, el animal comienza a babear, y usted sospecha que debajo del pelo su piel ha adquirido un desagradable como verdoso. Y eso basta para darle náuseas también a usted. Los mareos en el coche son bastante corrientes, sobre todo en animales jóvenes. Y hasta que superen esta etapa, el trayecto más corto puede parecer eterno. Pero no hay razón para que deje a su amigo en casa. A continuación, le proponemos algunas medidas para asentar el estómago del animal y cuidar al perro y tambien mantener limpia la tapicería de su vehículo.

un perro viajando en un auto por la ventanilla

Evitar los mareos de los perros al viajar en coche

Hágalos viajar con el estómago vacío:
Es conveniente no dar nada de comer al animal entre 6 y 8 horas antes de un viaje por carretera. Lógicamente, habrá menos posibilidades de que vomite si tiene el estómago vado. Sin embargo, el agua no le producirá náuseas y le hará sentir más cómodo.

Dele una comida ligera:
Mientras que algunos animales viajan mejor con el estómago vacío, otros se sentirán más cómodos si antes han tomado una comida ligera. Sólo necesitan un poco de alimento en el estómago para evitar las náuseas.

Haga pausas frecuentes para descansar:
Así como algunos animales son capaces de viajar durante horas sin inconvenientes, otros empiezan a plantear problemas después de unos pocos kilómetros. Aprenda cuál es el comportamiento habitual de su perro de compañía. Deténgase, como mínimo, una vez cada 2 horas de viaje y dé un paseo rápido para permitir que el animal se recupere. También es buena idea darle un poco de agua en las paradas, pues es muy probable que se niegue a beber en el coche.

Conduzca con cuidado:
Sea tan considerado con un animal que se marea como lo sería con un niño con el mismo problema. No tome las curvas con rapidez y conduzca más despacio de lo habitual.

Llévelo en el asiento delantero:
En el asiento delantero no hay tanto movimiento como en el trasero, de modo que llevarlo de copiloto puede ser la solución. Para asegurarse de que el animal viaja sano y salvo, invierta en un cinturón de seguridad para perros. Otra opción es comprar un cesto que pueda fijarse al asiento con una correa. Ambos objetos se venden en tiendas de artículos para animales.

Expanda sus horizontes:
Los perros compañeros, como las personas, se marean menos si tienen ocasión de contemplar el paisaje. Permita que su animal mire por la ventanilla y seguramente viajará más tranquilo que si no tiene nada interesante para ver.

Baje las ventanillas:
El aire fresco es agradable para cualquiera que se maree, incluidos los perros y los gatos. Pero no abra las ventanillas lo suficiente para que el animal pueda escabullirse o asomar la cabeza.

Dele una poción mágica:
La Biodramina (dimenhidrinato), el mismo fármaco que toma la gente para no marearse, funciona también en perros y gatos. Los perros de tamaño mediano a grande deben tomar entre 25 y 50 mg al menos 1 hora antes de iniciar el viaje. Para los gatos y los perros pequeños, la dosis es de unos 12,5 mg.

La Biodramina se comercializa en tabletas de 50 mg que puede partir en cuartos para calcular la dosis adecuada para su animal. Los veterinarios dicen que es un medicamento inocuo para la mayoría de gatos y perros, aunque los animales con glaucoma o trastornos de vejiga no deben tomarlo sin la autorización de un profesional.

No lo conduzca a la desesperación:
En muchos casos, la causa de los mareos no es el movimiento, sino el miedo. No convierta la visita al veterinario en la única ocasión en que el perro sube al coche. De lo contrario, es muy probable que el animal se muestre inquieto y tenga náuseas en cualquier viaje. Si permite que lo acompañe en salidas más placenteras, seguramente su estómago acabe por asentarse.

Calme su ansiedad:
Algunos animales domésticos son presas del pánico en cuando notan que el vehículo se mueve. Para ayudarle a superar el miedo, y con él las náuseas, convierta su coche en un sitio acogedor. Haga subir al animal al automóvil y pasen un rato sentados con el motor en marcha. Si lo desea, dele una golosina. Hágalo cada día durante un período de 7 a 1 O días. Demuéstrele su afecto y converse con él durante unos minutos. Cuando el animal se acostumbre a estar sentado en el coche, comience a dar pequeños paseos. Empiece con una vuelta alrededor de la manzana, y poco a poco alargue los trayectos. Con el tiempo, los mareos se aliviarán. Aunque los resultados de este sistema pueden hacerse esperar, vale la pena ponerlo en práctica.

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