¿Por que los perros hacen pozos en la tierra?

Seguramente han visto a tu perro hacer pozos en la tierra en tu jardin o en la calle, sobre todo los machos, llevan a cabo varios potentes movimientos de escarbar en el suelo tras concluir su acto de defecación. Se aleja muy poco del lugar exacto en que han quedado depositadas las heces y luego, con fuertes movimientos hacia atrás de las patas anteriores, y en particular de las posteriores, rasca el suelo repetidamente antes de alejarse.

Algunas veces esta conducta de hacer pozos se lleva a cabo tras orinar. Pero es menos frecuente. La explicación original que se da a esta acción es que se trata de una reminiscencia de la época en que los antepasados salvajes de los perros solían cubrir sus heces igual que hacen los gatos. Se cree que la domesticación ha erosionado la eficiencia de la acción, sobreviviendo hoy simplemente un inútil vestigio del antaño higiénico procedimiento.

Perro Toy Terrier haciendo un pozo

Sin embargo, esto no es cierto ya que, observaciones recientes de los lobos en su estado natural, han revelado que también ellos llevan a cabo la misma clase de acciones escarbatorias que cualquier raza de prros. Por lo tanto, no ha habido una «decadencia debida a la domesticación.

Otra sugerencia ha sido que los perros compañeros, simplemente intentaban esparcir sus heces, ampliando la zona en que dejaban su aroma personal. Algunas especies de animales se dedican a desparramar sus deyecciones; por ejemplo, el hipopótamo, que tiene una cola especialmente aplanada que se mueve hacia delante y hacia atrás, de forma parecida a un abanico, para diseminar sus fuertes deposiciones muy lejos y en un amplio radio. Sin embargo, aunque los perros siempre arañan con sus patas muy cerca de sus heces, al parecer evitan tocarlas.
Esto nos deja dos posibles explicaciones. En primer lugar, se ha observado que, en estado salvaje, cuando los lobos rascan el suelo lo remueven y la tierra se esparce en un área de uno a dos metros, lo cual deja una clara marca visual a lo largo de la señal odorífica.

Los perros que rascan en la acera o en otras superficies urbanas duras, donde hoy tantos dueños los sacan a pasear, dejan muy poco impacto visual con su rascado; pero esto, simplemente, es una mala suerte para ellos. En un suelo más natural, sus patas dejarían unas marcas visibles bastante considerables.

En segundo lugar, se ha argumentado que las únicas glándulas sudoríparas eficientes en el cuerpo del perro son las que se hallan entre los dedos de sus pies, y lo que hace el animal no es otra cosa que añadir este olor personal al de las heces. Esta idea tal vez no nos parezca convincente, porque, aunque nuestras narices humanas pueden detectar con bastante facilidad las heces caninas, nuestra respuesta al olor del sudor de los pies perrunos no existe. En el mundo rico en olores de los perros, sin embargo, es muy posible que esta forma adicional de marcas olfativas añada fascinación a la obsesión canina por darse un paseo.

Existen muchísimas probabilidades de que, tanto el factor de olor como el factor visual, desempeñen un papel importante cuando el perro escarba en un medio ambiente natural.

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